Horizonte del curso

 

Sabio es el ser humano que percibe los vínculos entre las diferentes partes del cosmos

Sinesio

 

Este curso, como no podría ser de otra manera, quiere centrarse en ser un camino de autoconocimiento y, esta vez, queremos hacerlo aprovechando y dejándonos guiar por los arquetipos, la mitología, la intuición, la mirada holística y el cosmos. 

Siendo fieles a la máxima délfica, queremos proponer un trabajo de introspección indagando sobre la última parte de esta frase: Conócete y conocerás al universo y a los los dioses y, para nuestro caso, algunos de sus arquetipos.

Un arquetipo es una imagen que se constituye como prototipo de un comportamiento, una emoción, una forma de ser, una pulsión, etc., que afecta y es común para toda la humanidad. Conocer los arquetipos permite reconocerlos en nuestro interior y ver cómo los representamos. A partir de ellos, seguir la senda que nos marca Ariadna.

La mitología ha mostrado un conjunto de arquetipos que ha permitido a la humanidad tener una idea de sí misma: para comprenderse, para establecer una ética, para transformarse…

Esta forma de autoconocimiento se despliega a través de la resonancia, de nuestra capacidad de empatizar con aquellos relatos, símbolos, heroínas, etc., con los que, dejando el proceso racional momentáneamente en suspensión, nos identificamos, nos zarandean o nos abren brechas de posibilidades y libertad en nuestra cosmovisión. Será también importante desarrollar nuestra capacidad intuitiva.

Junto a ello, por otro lado, hasta el Renacimiento (y, en disciplinas místicas, hasta nuestro presente) se entendía al Universo como un único ser vivo, cuyas partes (ser humanos, plantas o animales) representaban, a micro escala, su misma esencia y existía una sincronía entre todos ellos. Es decir, cada una de las partes, con lenguajes diferentes, expresaba un mismo significado. Por ello, los planetas, además de representar arquetipos y dioses, eran considerados parte de un sistema vivo que convivía y modulaba la vida de los seres humanos. Por este motivo, muchos filósofos eran introducidos, también, en la astrologia, entendida, entonces, como una ciencia sagrada, completamente ligada al desarrollo místico-religioso del hombre y a su comprensión del misterio del cual es una imagen (un microcosmos). En un cosmos vivo, donde todo es un signo y todo está regido por las leyes de la naturaleza, los astros también deben considerarse signos vivientes de una  armonía preestablecida --las articulaciones de un único animal divino, un invaluable lenguaje para la comprensión del ser humano dentro del engranaje cósmico.

Como decíamos, queremos que este curso sea una oportunidad para realizar un proceso de autoconocimiento, acompañándonos esta vez por la riquísima tradición de la mitología, los arquetipos y la astrología.

 

 

Reivindicar la Luna

 

Queremos empezar este conjunto de cursos teniendo presente la Luna y dejando que sea ella, ahora, nuestra protagonista principal. Otros cursos, futuros, tendrán como objeto diferentes arquetipos, planetas o mitos.

También en la Antigüedad, la Luna tuvo importancia capital por ser la representante de la vida, de la feminidad, de lo ciclos, del camino espiritual, del tiempo, de los cuidados, de lo misterioso y sagrado, etc. A partir del Neolítico, fue sufriendo un desplazamiento a favor de la importancia del Sol como astro principal, en paralelo con la deriva hacia el Patriarcado que nos lleva hasta nuestro días. Este es uno de los motivos por el que la hemos elegido, anteponiéndola a otros.

La Luna, como veremos, nos invita a un profundo trabajo de cuidado respecto a nosotros mismos y, en este sentido, es un buen primer paso para empezar con este ciclo y, de una forma más profunda, con el propio camino de autoconocimiento no-dual. Ademas, en este periodo de confinamiento, no tener que estar a la altura nos parece la opción más profunda para estar, verdaderamente, a la altura. El cuidado y la actitud de cura nos parecen revolucionarios y transformadores.

 

 

Objetivos

 

  • Conocer y reivindicar el simbolismo atribuido a la Luna.
  • Acercar este astro y su dinámica a nuestra cotidianidad y vida intrapsíquica.
  • Aprovechar el simbolismo para realizar un camino individual de autoconocimiento. A través del curso, propondremos pequeñas actividades que lo permitan. Éste será un trabajo individual, privado, libre y con opción (individual e independiente del curso) a supervisión y acompañamiento.
  • Indagaremos sobre la naturaleza del cuidado.
  • Adentrarnos por diferentes relatos mitológicos que aglutinan las diferentes caras y dimensiones de la Luna.
  • Desarrollaremos los lazos de la Luna con la dinámica de la Conciencia.
  • Desplegaremos el camino del animal (el zodíaco), mostrando 12 dimensiones o formas de expresión, de ver el mundo, etc., desde la Luna.

 

Programa (16h)

 

  • Introducción y elementos simbólicos de la Luna I
  • Elementos simbólicos de la Luna II
  • Dinámicas lunares I
  • Dinámicas lunares II
  • Dinámicas lunares III
  • Dinámicas lunares IV
  • Dinámicas lunares V
  • Dinámicas lunares VI

 

 

A cargo de:

 

Nacho Bañeras - filósofo, formador y acompañante en procesos de autoconocimiento, escritor de diferentes obras.

 

Fechas

 

Empezamos el 1 de abril - finalización 20 de mayo

Cada miércoles de 19 a 21h

Todas las sesiones quedarán grabadas, pudiéndose visualizar tantas veces como se quiera hasta dos meses acabado el curso

El horario está configurado para el período de confinamiento y será modificado si hay un cambio de circunstancias respecto el confinamiento a determinados viernes de 19 a 21h

 

Precio:

 

Alumnos - Comunidad IFA:  Gratuito - Sólo nos tienes que informar de tu interés y te decimos cómo apuntarte.

 

Resto:  35€ (precio especial confinamiento)

La Luna, simbología y autoconocimiento

35,00 €Precio
  • Nacho Bañeras

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